Comienzan las III Jornadas Empresariales de Bergantiños para hacer clínica empresarial y ser foro independiente de puesta en común de conocimiento y experiencia

En el emprendimiento no se vuelve nunca al punto cero. Las decisiones propias y los condicionantes ajenos dejan huella, pero no hay que tener miedo, pero sí plan y proyecto.

Estamos en una coyuntura de cambio de época en la que las ferias locales están –ahora- en Internet, las 24 horas y los 365 días del año, por lo que el modelo de empresa y negocio no puede ser el mismo que en el siglo XX,

Pero el de mayor trascendencia tecnológica, económica y social se está produciendo en la robotización de la producción. La industria del automóvil con 170.000 robots en las plantas de Europa, la misma población que Getafe (Madrid) y el conjunto de la industria española más de 35.000 robots industriales (más que la población de Carballo, viene a representar dos de cada 1.000 trabajadores no son humanos y los robots.

El actual Sistema Educativo no está dando respuesta ni ahora ni cara a los próximos años al cambio tecnológico y demandas de empresas y administraciones públicas.

Luego destacó que los obstáculos al emprendimiento y desarrollo de actividades mercantiles y empresariales no están en el otorgamiento e inscripción de la escritura de constitución sino en las demoras, silencios y calvarios, a veces, de las respuestas en forma de licencias, financiación blanda y autorizaciones de organismos, y Administraciones Públicas.

Concluyó su intervención invitando a los asistentes a ser impulsores de adaptación al cambio de época en el que nos encontramos, con empresas de mayor tamaño que se consoliden, generen riqueza y empleo.

El primer ponente, Miguel Bello Vázquez, economista, profesor emérito y ex director de Otis para España, presentó una ponencia bajo el título “Distinto o Barato. Esa es la cuestión”, en la que dejó ideas como las siguientes:

Es de sobra conocido el proverbio de que en el mercado no somos ni buenos ni malos; o somos mejores o somos peores que la competencia.

Esto, que es evidente, nos obliga a conocer dónde están los puntos fuertes y los débiles de nuestra empresa, circunstancia que sólo podremos advertir si escuchamos al mercado.

No es nuestra opinión la que define nuestra calidad, es la de los clientes la que según su valoración nos prefiere o nos rechaza, pues nadie tiene clientes, son los clientes los que nos consideran sus proveedores, mientras superemos sus expectativas, o al menos, las cumplamos, que no siempre se hace o consigue. Hacer una reflexión nos haga pensar en ello nuestro grado de sintonía con nuestros clientes y cambios del mercado, es una forma de anticiparse y adaptarse.

Le siguió una mesa redonda sobre “Modernización y adaptación de empresas locales y ejemplos de emprendimiento de éxito”, en la que intervinieron tres empresarios de la Comarca de Bergantiños (Manuel iglesias Vilas del Clúster de la madera, Bautista Velo Fernández de la Química Sabelo, S.L., Xusto Sánchez Varela, de la explotación ganadera Finca Devesa, S.L.) y Luis García Fernández, director del Centro Efa-Fonteboa, que moderó las intervenciones, de las que resaltamos las siguientes ideas:

De cada 10 empresas que se crean, cinco no llegan al cuarto año de vida, y ocho han desaparecido antes del séptimo año. ¿Qué factores determinan el éxito empresarial?

1. Idea. Tener una buena idea es recomendable, aunque no imprescindible, y en todo caso, insuficiente. No se trata de hacer grandes descubrimientos, sino más bien de identificar una ventaja competitiva, esto es, ¿qué tengo yo que la competencia no tiene? Esta ventaja competitiva puede consistir en:

- La capacidad para reducir costes.
- La localización estratégica de un local
- El segmento de mercado al que uno se dirige.

2. La gestión. Una buena idea se transforma en un buen negocio cuando se gana dinero; y lo que hace que lo primero se convierta en lo segundo, es la gestión.

3. El equipo. Si el éxito de una empresa está en su gestión, la clave está en rodearse de buenos profesionales. Las personas son los principales impulsores (o destructores) de las organizaciones.

4. Visión de futuro. Es necesario que el emprendedor sea un adelantado de su época y vaya por delante del mercado; de otro modo el fracaso está casi asegurado.

5. Capacidad comercial. Contar con un producto atractivo es importante, pero mucho más lo es ser capaz de captar clientes.

6. Planificación. El empresario no puede moverse por impulsos, se necesita planificación estratégica. Sin planificación, se pierde el tiempo y se hacer perderlo a los demás.
- Objetivos: ¿qué hacer?
- Medios: ¿Cómo hacer?
- Plazos: ¿Cuándo?
- Personas: ¿Con quién?
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