ATRIFOGA llama la atención sobre la desestacionalización del riesgo de incendios

Tras la oleada de incendios y la tragedia, surgió el espíritu solidario del momento y aparecieron, espontáneamente, iniciativas de ayuda de voluntarios. Mientras, la Administración Autonómica manifestó que “los voluntarios ayudan, pero se necesita personal profesional todo el año”.

Desde ATRIFOGA, valoramos y agradecemos infinitamente el trabajo de cada uno de los voluntarios, pero entendemos que no es su responsabilidad arreglar los problemas que vienen derivados de no contar con un equipo profesional contratado todo el año.
Transcurrido más de un mes desde la avalancha de incendios, las precipitaciones han sido mínimas, el porcentaje de humedad tanto ambiental como de vegetación es bajo y persiste una sequía extrema que hace que la biomasa vegetal pueda arder con suma facilidad. Además, hay una gran oscilación térmica entre el día y la noche, con temperaturas altas - en pleno otoño - durante las horas diurnas y bajas en horas nocturnas, acompañadas de heladas que hacen que se reseque más la vegetación, incrementando el riesgo de incendio. Una prueba de que el peligro persiste es que la Administración mantiene la prohibición expresa de realizar quemas de restos agrícolas o forestales.

El cambio climático está generando, cada vez, sequías más intensas y esto, deriva en aridez extrema, lo que hace que los montes estén más propensos a arder por la acumulación de biomasa sin gestionar; a consecuencia del despoblamiento, de la falta de actividades agropecuarias y forestales en el rural y del éxodo a la ciudad. De este modo, no hay discontinuidad entre las masas forestales, ya que los terrenos que antes eran cultivados y trabajados han sido abandonados y se amontona la vegetación sin control, propiciando la rápida propagación de los incendios.
Todo ello, implica una desestacionalización del riesgo de incendios, ya que arde en cualquier época del año y no sólo en el verano (en 2017, por ejemplo, los peores meses fueron abril y octubre).

A eso habría que añadir la vulnerabilidad de las zonas periurbanas, en donde las zonas urbanas entran en contacto con las zonas forestales como pueden ser las urbanizaciones y los núcleos rurales, en los que carecen de medidas de autoprotección y también, con respecto a las carreteras, con el consiguiente problema de seguridad ciudadana para las personas y bienes materiales, además de para el medio ambiente.

Ante este escenario, la Administración debe mudar su estrategia para hacer frente a una nueva tipología de grandes incendios forestales, explosivos y simultáneos, que colapsan los sistemas de extinción y de emergencias, dando prioridad y haciendo realidad políticas preventivas que disminuyan los riesgos y minimizen las pérdidas ocasionadas por incendios que resultan devastadores con cientos o miles de hectáreas calcinadas.

La realidad es que el fuego forma parte del ecosistema y es preciso convivir con él para poder combatirlo con una gestión forestal ambiciosa y eficaz, creando una mayor resistencia del monte a esos ataques virulentos.

Con toda esta perspectiva, la Xunta - pese a su improvisación y falta de planificación - rectificó, tras un intervalo de 10 días, su postura inicial y reconoció que era necesario ampliar el tiempo de trabajo del personal de 3 meses del SPDCIF, dada la situación que se estaba viviendo y que hacía falta prolongar el dispositivo durante más días; sin embargo, 436 trabajadores fueron cesados el 12 de noviembre y el próximo 30 de noviembre, serán cesados 626 fijos-discontinuos de 9 meses.

El personal de 3 meses del SPDCIF se va al paro, sin siquiera con derecho a optar a un subsidio por su contrato temporal y precario que los mantiene “condenados a trabajar sólo 3 meses al año” , mientras empresas como SEAGA y TRAGSA están incorporando personal para participar en las labores de recuperación forestal de las zonas arrasadas por los incendios, la entidad privada Natutecnia sigue operando con gran parte de los trabajadores de las bases y brigadas helitransportadas y algunos Ayuntamientos, mantienen - en sus plantillas - a cuadrillas y conductores de autobombas.

ATRIFOGA vuelve a denunciar la hipocresía de su contratador (Xunta de Galicia) y su política de lucha contra los incendios encaminada a segmentar el dispositivo fomentando la descoordinación, a reducir los efectivos del Servicio Público y a su desmantelamiento (incluso, sin cubrir una buena parte de las vacantes que se producen) y a dar beneficio a empresas de gestión privada, dejando en la calle a sus propios trabajadores públicos, que son profesionales cualificados, eficientes y que saldrían más rentables. Asimismo, ATRIFOGA recuerda que las funciones del personal de 3 meses no son sólo las de la vigilancia, detección, coordinación y extinción de incendios, sino también las básicas tareas de prevención, regeneración forestal y emergencias rurales que aparecen recogidas en el propio Convenio y en la legislación vigente.

En este momento, urgen ejecutar los trabajos de consolidación del suelo y de recuperación de la cubierta vegetal protectora para evitar la erosión y el efecto arrastre de las cenizas hacia los ríos y las rías, con el consiguiente riesgo de contaminación de las aguas, afectando a la flora, a la fauna y a la biodiversidad; así como las labores de rehabilitación de las infraestructuras. Dentro de ese grupo de trabajadores, hay personal técnico que puede dirigir y coordinar esos trabajos y bomberos forestales que pueden efectuarlos.

La Xunta dirá que. “no hay dinero ni presupuestos”, “que los trabajadores no son necesarios”, “que no hay riesgo de incendio”, que “las condiciones climáticas son distintas “(todo ello verdades a medias), pero no podrán justificar que falta personal para recuperar nuestros montes cuando lo están contratando de manera externa y privada a un mayor coste.

Este colectivo está integrado por 436 trabajadores profesionales que el Presidente de la Xunta, Sr. Feijóo y la Conselleira del Medio Rural, Sra. Vázquez, elogian ante las cámaras de televisión y de los que, rápidamente, se olvidan cuando éstas están apagadas.
Asociación de Traballadores de Incendios Forestais de Galicia (ATRIFOGA)